
Frente a la creciente contaminación del lago San Roque, investigadores de la Universidad Nacional de Córdoba impulsan dos proyectos innovadores para mitigar un problema ambiental que arrastra más de cinco décadas. El lago, que abastece al 70% de la ciudad de Córdoba, presenta un avanzado proceso de eutrofización, con proliferación de algas y cianobacterias, mortandad de peces y olores persistentes.
Una de las iniciativas combina monitoreo satelital y nanotecnología. Desde hace 15 años, el Instituto Gulich releva información del embalse. Ahora, el equipo propone utilizar nanofotocatalizadores activados por luz solar para degradar toxinas de cianobacterias en compuestos inocuos.
“Con los satélites se detectan y con nanotecnología se remedia”, explicó la investigadora Anabella Ferral. El objetivo es desarrollar una plataforma flotante que actúe como un “GPS de algas”, interviniendo en las zonas más críticas.
El segundo proyecto apunta a reutilizar las algas extraídas bajo un enfoque de economía circular. Investigadores trabajan en técnicas para convertir macrófitas en insumo para biodigestores y generar biogás, transformando un pasivo ambiental en recurso energético.
Diagnóstico claro
El diagnóstico es claro: el exceso de nutrientes proviene principalmente de vertidos cloacales sin tratamiento adecuado. En este contexto, el Gobierno provincial implementa el Plan de Saneamiento 2023-2038 y creó la Autoridad de Cuencas. Especialistas sostienen que el lago “tiene cura”, aunque advierten que la solución será gradual y exige control efectivo de efluentes.






