Tropas y tanques israelíes ingresaron el miércoles a la ciudad de Gaza, en medio de una evacuación masiva de civiles y cortes generalizados de servicios telefónicos e internet, que dificultan la coordinación de ambulancias y rescates.

Funcionarios de salud locales informaron que más de 65.000 palestinos han muerto desde el inicio de la guerra entre Israel y Hamas. El ejército israelí afirmó que sus fuerzas aéreas y de artillería atacaron la ciudad más de 150 veces en los últimos días, destruyendo torres de gran altura que, según Israel, eran utilizadas por Hamas para vigilar a sus tropas.
Devastación
El impacto sobre la población civil ha sido devastador. En el campo de refugiados de Shati, un niño y su madre murieron durante un ataque nocturno. En Nuseirat, una mujer embarazada falleció junto a dos familiares en su hogar, mientras que un ataque en Muwasi mató a una pareja con su hijo, según hospitales locales.
El Ministerio de Salud de Gaza informó que los ataques alcanzaron también el Hospital Rantisi para niños, causando daños en el techo y en áreas de atención médica, como mostró en fotos publicadas en Facebook.
Israel sostiene que toma medidas para minimizar daños a civiles, pero reafirma su objetivo de neutralizar a las “organizaciones terroristas” en Gaza. La ofensiva responde a los ataques de Hamas en 2023, que dejaron más de 1.200 muertos en Israel y 251 personas secuestradas, de las cuales 48 permanecen cautivas en Gaza, con menos de la mitad con vida.









