
Por Héctor Brondo
Como si se tratara de una remake de Titanic dirigida por los hermanos Milei y escrita por un guionista delirante en una noche particularmente lisérgica, la travesía libertaria por el océano de la política atraviesa una tormenta perfecta donde los icebergs no se esquivan: se encaran con decisión. El escándalo de la criptomoneda $Libra, promocionada con insólita candidez e irresponsabilidad por el mismísimo presidente el 14 de febrero de este año, Día de los Enamorados, fue el primer torpedo que impactó con gran poder de destrucción en la línea de flotación del arca de Javier. El anarcocapitalista no sólo bendijo un esquema financiero más turbio que la laguna de contención de la planta potabilizadora de Bajo Grande, sino que lo hizo desde su cuenta oficial en X, esa desde donde suele repartir insultos y adjetivos descalificativos a diestra y siniestra.

Pero cuando uno cree que está a nada de tocar fondo, siempre aparece un nuevo sótano. La filtración de audios de Diego Spagnuolo, el de breve -y ahora inolvidable- paso por la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS), elevó el escándalo a categoría de sinfonía.
Detonación letal
Los presuntos negociados con medicamentos, las menciones directas a Karina Milei, a Lule Menem y a la familia Kovalivker -dueña de la poderosa Droguería Suizo Argentina y aparentemente la encargada de armar los sobres y repartirlos-, cargaron el proyectil que terminó detonando en la sala de máquinas del navío libertario.
Pero cuando uno cree que está a nada de tocar fondo, siempre aparece un nuevo sótano.
Y por si algo faltaba, ayer, la patética rendición del “profe” José Luis Espert, el de “cárcel o balas” para los delincuentes que terminó convirtiéndose en un héroe de memes y un verdugo de tiza rancia, cerró el tríptico trágico con aroma a serie policial repugnante. Acusaciones que van desde el narcotráfico hasta la compra de voluntades -pasando por la aduana sin declarar- hicieron que la carabela del anarcocapitalismo luzca ahora como la balsa de Gilligan o la del Capitán Piluso: atada con alambre, dotada de una tripulación desconcertada y sin ánimo que navega sin rumbo cierto por falta de brújula y con un fuerte oleaje de frente.
Si Milei y su feligresía libertaria antes marchaban “rumbo a la libertad” decididos a “construir un monopolio de la destrucción del Estado para fomentar el crecimiento económico” y devolverle a la Argentina su condición de “potencia mundial” en un par de décadas, ahora parecen apuntar directo al fondo del mar, pero con épica de cosplays.









