
La primera Luna del Festival Nacional del Folklore de Cosquín 2026 quedó marcada por la emoción, la memoria y una contundente demostración de vigencia artística ante una Plaza Próspero Molina colmada, expectante y cómplice desde el primer acorde.
La apertura tuvo un clima profundamente simbólico: el Ballet de la Escuela Municipal de Folklore rindió un sentido homenaje a Don Andrés Chazarreta, recordando que el ADN de Cosquín se nutre de raíz, danza y tradición. El momento se volvió histórico cuando Jorge Rojas sorprendió al público entonando las estrofas del Himno Nacional Argentino, gesto solemne que unió respeto y emoción colectiva. La clásica arenga del querido “Pipulo” Juárez terminó de encender una noche que ya prometía ser inolvidable.
Posible y necesario
El canto del monte abrió la grilla con fuerza a través de Christian Herrera, artista consagrado en 2025, reafirmando que el recambio generacional no solo es posible, sino necesario. Luego llegaron las postales imborrables: La leyenda viva de Los Manseros Santiagueños, la siempre vigente sensibilidad de Jairo y el debut soñado de Susana Baca, que aportó una dimensión latinoamericana y profunda al escenario Atahualpa Yupanqui.
Cosquín volvió a demostrar que no sólo honra su historia: la renueva.
El oficio y la calidez de los locutores oficiales, Maia Savovsky y Sergio Castro, acompañaron con precisión cada instante. La noche también tuvo espacio para la reflexión y la proyección futura con el lanzamiento del disco de Mati Rojas, una obra comprometida y auténtica, producida por Jorge Rojas.
El cierre fue a pura celebración: Jorge Rojas reunió a grandes invitados y, como manda la tradición, la cacharpaya se extendió hasta el amanecer.









