La Iglesia propone educar antes que castigar a los jóvenes

El Arzobispo de Córdoba llamó a acompañar, prevenir y contener a los jóvenes, priorizando educación y solidaridad sobre castigo y encierro.
Ángel Rossi sostuvo en su homilía que es triste castigar en lugar de contener a los menores vulnerables.

En su homilía dominical, el Arzobispo de Córdoba, Ángel Rossi SJ, ofreció una reflexión profunda a partir del Evangelio de las Bienaventuranzas, vinculando la enseñanza de Jesús con los desafíos que enfrenta la sociedad actual, especialmente en el debate sobre la reforma de la ley penal juvenil.

Monseñor Rossi recordó que Jesús hablaba a personas sencillas, golpeadas por la pobreza y la incertidumbre, y que su mensaje no imponía normas sino que mostraba un camino de felicidad posible, basada en el amor y la solidaridad. Desde esta mirada, el Arzobispo advirtió sobre los riesgos de priorizar el castigo frente a los jóvenes:

“Es triste tener que castigar en vez de contener, encadenar en vez de abrazar. Es triste proponer como solución una celda y no un aula, una canchita de fútbol en el club o en nuestra parroquia”, señaló.

El Cardenal también recordó que “el derecho penal no repara lo que el Estado, la sociedad y la Iglesia no supimos cuidar a tiempo”, y alertó sobre la facilidad de criminalizar a los jóvenes más vulnerables sin asumir la responsabilidad de los adultos ni de los sistemas que generan exclusión, violencia y abandono.

Prevenir y acompañar

Finalmente, monseñor Rossi subrayó que proteger a la sociedad no es solo sancionar, sino prevenir, acompañar y estar presentes a tiempo. Invitó a los cristianos a seguir el camino de las Bienaventuranzas como un camino contracorriente pero profundamente humano, que permite construir una felicidad posible, compartida y solidaria, encomendada especialmente a la Virgen María.

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